Tratado vinculante sobre las sociedades transnacionales: una larga lucha

15/12/2021

A finales de octubre, se llevaron a cabo negociaciones en el marco de un Grupo de Trabajo Intergubernamental (GTIG) de la ONU. ¿Su objetivo? Elaborar un tratado internacional vinculante sobre el respeto de los derechos humanos por parte de las empresas transnacionales (ETNs).

Las ETNs, protegidas por las leyes del mercado, y con su considerable poder económico y su influencia política, consiguen eludir en larga medida todo control democrático y jurídico en razón de su carácter transnacional y de las complejas estructuras que emplean para esquivar las normas tanto nacionales como internacionales. Para poner remedio a esta asimetría de poder y poner fin a la impunidad de dichas entidades, el GTIG trabaja, desde 2014, sobre un acuerdo internacional vinculante.

Hasta ahora, la presidencia del GTIG, garantizada por Ecuador, “tomaba nota” de los comentarios de los Estados y de las otras “partes interesadas” (sociedad civil, sindicatos y empresas) y, en cada sesión, presentaba una nueva versión de un borrador de tratado.

Durante esta séptima sesión, el método de trabajo ha cambiado. Los Estados que han participado en ella han presentado sus enmiendas directamente durante los debates. Si bien dicho método tiene el mérito de ser más transparente, demuestra, no obstante, el desconcierto y la falta de voluntad política de la presidencia para obtener una mayoría que haga posible avanzar en este tema. Efectivamente, es imposible el consenso frente al poder de los lobbies de las ETNs y a la falta de voluntad política de ciertos Estados poderosos.

Con un método como este, existe el riesgo de que las negociaciones se estanquen. En este sentido, se ha creado una nueva estructura llamada “los Amigos del Presidente”, para, supuestamente, facilitar las negociaciones. Sin embargo, esto preocupa dada la imprecisión y la opacidad que le rodea. Además, extender la participación a los empresarios, reservada hasta ahora a sus organizaciones paraguas, a las empresas en general, amenaza de minar las negociaciones, teniendo en cuenta que son a la vez juez y parte.

Obstrucción, actitud expectante y abandono: sigue el “vals en tres tiempos” de los opositores

Este año, la participación de los estados ha sido débil a causa de la presión constante de los lobbies de las STNs y de las restricciones sanitarias. Sin embargo, algunos países, sobre todo del Sur (Sudáfrica, Egipto, Pakistán, Filipinas, Argentina, Venezuela, Cuba, Namibia, Palestina…) pero también China y Rusia, han participado en las negociaciones y emitido – la mayoría de ellos – propuestas constructivas en el sentido de respetar el mandato del Consejo de Derechos Humanos por un tratado vinculante sobre las ETNs y sus cadenas de valor mundiales.

No obstante, el regreso impactante de los Estados Unidos al GTIG no resulta nada emocionante ya que este país siempre lucha contra cualquier norma vinculante para las ETNs. Como mucho, propone una acrobacia para sacar los Principios directivos del antiguo Representante Especial del Secretario General de la ONU, John Ruggie, adoptados hace diez años y que después han demostrado ser ineficaces. Estas reglas voluntarias para las ETNs1 vuelven a decir que los Estados deben ser meros espectadores ante las violaciones cometidas por dichas entidades.

Durante toda la semana, la postura de los Estados Unidos fue defendida por sus fieles aliados. Así, la Unión Europea y Suiza se limitaron a alabar las virtudes de las normas voluntarias, mientras reiteraban que el borrador del tratado vinculante que se estaba discutiendo era demasiado “prescriptivo”. Brasil -junto con México, en cierta medida- intentó, de manera muy activa, vaciar el tratado de contenido.

Puntos de fractura persistentes

El borrador de tratado que se encuentra actualmente sobre la mesa (la 3ª versión desde el inicio de las negociaciones) aún presenta muchas lagunas. Así, aunque contenga elementos importantes, adolece de cuestiones esenciales como el ámbito de aplicación, demasiado amplio ya que incluye a las PYMES locales que no tienen nada que ver con las ETNs, las obligaciones específicas de las ETNs en materia de derechos humanos, sin hablar de la falta de un mecanismo de aplicación efectivo y eficaz. En consecuencia, el CETIM, que ha participado activamente en los debates como miembro de la Campaña Global2, ha presentado conjuntamente con ella muchas enmiendas con el fin de superar estos escollos. Estos hacen referencia principalmente a la responsabilidad conjunta y solidaria de las empresas madre con sus cadenas de valor en el ámbito civil, penal y administrativo, los derechos de las comunidades y las personas afectadas, la cuestión de la competencia de las jurisdicciones (Estado de la sede, Estado de acogida) y, finalmente, un mecanismo internacional de aplicación eficaz y eficiente.

Ante estos temas espinosos, a los Estados les interesa superar sus desavenencias si quieren preservar su soberanía y respetar los derechos de los pueblos a decidir sobre su futuro, derechos que se suponen deben garantizar. Más que un simple tratado internacional, el objeto de las negociaciones en curso representa una verdadera apuesta por la justicia social en el mundo. Los movimientos sociales están decididos a que el futuro tratado no quede desvirtuado, que garantice el acceso a la justicia para las comunidades afectadas y regule de manera vinculante las actividades de las ETNs y su cadena de valor.

1 Los Estados Unidos proponen un convenio marco, basado en los Principios Rectores, sin ningun mecanismo de coerción para las ETNs.

2 La Campaña Global para reivindicar la soberanía de los pueblos, desmantelar el poder de las sociedades transnacionales y poner fin a su impunidad. Tiene más de 200 miembros, representantes de víctimas, de comunidades afectadas y de movimientos sociales de todo el mundo.

Se puede encontrar una versión resumida de este texto en Le Courrier del 15 de noviembre de 2021

Entrevistas en vídeo con Melik Özden sobre el tratado vinculante sobre las ETN en francés

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