Exacciones en Madagascar

10/12/2019

El pasado 6 de noviembre, con motivo de la 34ª sesión del Examen Periódico Universal en la ONU, el CETIM organizó una conferencia paralela sobre el tema de la pobreza y de las violaciones de los derechos humanos en Madagascar.

El pueblo malgache se encuentra entre los más pobres del mundo. Los habitantes, cuya mayoría vive en un entorno rural, subsisten con menos de dos dólares estadounidenses por día y tienen acceso limitado al agua potable y a la electricidad.

A esta pobreza extrema se le suma la inseguridad y la represión, lo que denuncian los miembros de diferentes asociaciones malgaches presentes en la ONU con motivo de una conferencia paralela organizada por el CETIM para denunciar las violaciones de los derechos humanos en la isla.

Robo de cebús y ejecuciones sumarias

Originariamente, los malgaches nacidos de las culturas del sur de la isla practicaban el dahalo o el robo del cebú. Esta tradición se vio corrompida por grupos armados y a partir de entonces se asocia a un gran bandolerismo que siembra el terror, el saqueo y la tortura y que ha causado más de 4.000 muertes estos últimos años. La mayoría de las víctimas son campesinos inocentes que son considerados erróneamente como dahalos.

Según los defensores malgaches de los derechos humanos, los bandidos estarían financiados por personas bien situadas financiera o políticamente para atacar las comunidades de las aldeas del sur y obligarles a abandonar sus tierras. “(…) Si el Estado continúa de brazos cruzados y los culpables impunes, existe la sospecha de que el gobierno les esté financiando”, precisa Paolo Emilio Raholinarivo Solonavalona, presidente y miembro fundador de la Asociación de Jóvenes Malagasy para la Protección de los Derechos del Hombre, de la Democracia y de los Valores Republicanos, tras su participación en la conferencia de la ONU.

Por otro lado, durante varias operaciones dirigidas por las fuerzas del orden, se producen ejecuciones sumarias de aldeanos bajo el pretexto de luchar contra los dahalos.

Tierras fuentes de avaricia

Paolo Emilio Raholinarivo Solonavalona explica: “el desplazamiento indirecto de los campesinos podría estar ligado a las tierras fértiles”. Varios testigos locales corroboran esta versión de los hechos. De hecho, las localidades afectadas por estas masacres y ejecuciones se sitúan en zonas donde el subsuelo es de una riqueza excepcional. Además de la cría de bovinos, los recursos minerales son importantes y variados.

Las multinacionales explotan las riquezas, a lo que los habitantes se niegan” explica la presidenta de la asociación Vie Neuve: promoción de los derechos humanos, Hanitra Bakolinirina Ramanankilana. Prosigue: “la población reclama: ayudadnos a cultivar la tierra, no a cazarnos. Pero el Estado no hace nada.

La pena de muerte fue abolida en Madagascar, y, por consiguiente, no hay motivos válidos que legitimen las ejecuciones sumarias. ¿Por qué han sido perpetradas y por qué siguen sin castigo?

Para Hanitra Bakolinirina Ramanankilana, el verdadero problema radica en la debilidad del gobierno. “Hay que reforzar el Estado de derecho, luchar contra la corrupción y la impunidad, trasladando a la legislación nacional todas las normas internacionales sobre el derecho humanitario, previendo sanciones apropiadas contra los autores de estos actos.

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