Proyecto de convención sobre el derecho al desarrollo bajo construcción en la ONU

13/07/2021

La brecha entre el Norte y el Sur se hace patente una vez más en los debates sobre el proyecto de Convención sobre el Derecho al Desarrollo. A pesar de la oposición de los países occidentales, los países del Sur apuestan por un instrumento que podría orientar el orden internacional hacia mayor equidad.

La 21a sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre el derecho al desarrollo se llevó a cabo finalmente de manera virtual del 17 al 21 de mayo de 2021 —tras haber sido aplazada varias veces a causa de la pandemia— con el objetivo de examinar el proyecto de Convención sobre el derecho al desarrollo1. Dado que ya analizamos en un número precedente de nuestro boletín los desafíos y debates que surgieron en este Grupo de trabajo en relación a la adopción de un instrumento jurídicamente vinculante sobre el derecho al desarrollo, en el marco de este artículo vamos a hacer un resumen del trato reservado al proyecto de Convención.

El proyecto de Convención, elaborado por un grupo de redacción2 creado por la presidencia del grupo de trabajo3, contiene elementos importantes y reafirma varios principios que deben guiar una aplicación efectiva del derecho al desarrollo. Uno de los capítulos está dedicado a las obligaciones de los Estados y de las organizaciones internacionales así como a la cooperación internacional en este ámbito. Este último elemento es vital ya que si no existe una cooperación internacional efectiva y de buena fe, el esfuerzo a nivel nacional en este terreno no tendría ningún sentido según los países y el contexto. Dicho esto, hay relativamente pocos elementos para que el proyecto de Convención sea operativo. Por ejemplo, hay lagunas en el mecanismo de aplicación propuesta que deben ser subsanadas. El CETIM participó en los debates e hizo una serie de propuestas para mejorar el contenido de dicho proyecto.

El Movimiento de países no alineados (compuesto por más de 120 estados) y China han participado de manera activa en las negociaciones sobre el proyecto de Convención y a menudo han hecho propuestas constructivas para mejorar su contenido.

Los Estados Unidos, bajo el gobierno del Presidente Biden, no participaron en el debate sobre el proyecto de Convención a pesar de haber presentado su candidatura para volver a formar parte del Consejo de Derechos Humanos a partir del año que viene. Asimismo, Suiza brilló por su ausencia.

La Unión Europea, por su parte, dejó clara desde el principio de la sesión su oposición a la elaboración de una Convención sobre el derecho al desarrollo y por ello, no participó en el debate.

De las otras regiones del mundo, únicamente México se pronunció curiosamente en contra de la adopción de la Convención sobre el derecho al desarrollo, si bien un instrumento de esta índole podría aportar un progreso real al pueblo mexicano. Por otro lado, este mismo país conjuntamente con Brasil han tratado de debilitar el contenido del proyecto durante las negociaciones a través de sus propuestas.

La 22a sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre el derecho al desarrollo se llevará a cabo el próximo mes de noviembre. Esperamos que la versión revisada del proyecto de Convención subsane las lagunas que acabamos de citar.

1 Véase A/HRC/WG.2/21/2 y sus comentarios A/HRC/WG.2/21/2/Add.1 del 17 de enero 2020.

2 Compuesto por el Sr. Mihir Kanade (India), la Sra. Diane Desierto (Filipinas), el Sr. Koen de Feyter (Bélgica), la Sra. Margarette May Macaulay (Jamaica) y el Sr. Makane Moïse Mbengue (Senegal).

3 Desde 2015, el Embajador Zamir Akram (Pakistán) preside el Grupo de trabajo.

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