La política de cooperación suiza toma un nuevo rumbo: las preocupaciones del experto de la ONU sobre el derecho al desarrollo

08/12/2020

Con ocasión del 45o período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho al desarrollo presentó su informe sobre su visita a Suiza del año pasado (véase el Boletín del CETIM Nº 60). En ella expresó su preocupación por la nueva orientación de la cooperación suiza, preocupación que coincide con la ya expresada por el CETIM. Durante el debate que siguió a esta presentación, el CETIM intervino para reiterar su posición.

Como señala acertadamente el Relator, la nueva orientación de la política de cooperación para el desarrollo de la Confederación Helvética, que hace hincapié en «el interés primordial de Suiza», es motivo de gran preocupación. Como es bien sabido, la base de una cooperación para el desarrollo digna de ese nombre es la solidaridad. Se trata de apoyar a los países y pueblos que se encuentran en dificultades en un momento dado de su historia, concediéndoles un apoyo técnico y/o material que responda a sus necesidades para salir de ellas.

Pero si cada país sólo favorece sus propios intereses nacionales, ¿podemos seguir hablando de cooperación para el desarrollo? Además, durante su intervención en la ONU, el CETIM expresó su preocupación por la nueva orientación de la cooperación suiza, que se basa en el crecimiento económico para resolver todos los problemas de desarrollo y, a tal fin, concede un lugar importante al sector privado. Según el CETIM, se trata de un modelo de desarrollo anticuado que sigue siendo impuesto por los poderosos de este mundo, aunque ha demostrado no sólo su ineficacia sino también sus efectos nefastos sobre el medio ambiente, la economía, la esfera social, la producción de alimentos agrícolas y en el plano cultural.

Lamentamos que el Relator Especial no se haya referido en su informe a la situación del campesinado suizo y de los trabajadores agrícolas de nuestro país. La mayoría de los subsidios asignados al sector agrícola están monopolizados por los procesadores y por las entidades que comercializan esos productos, mientras que las y los campesinos y trabajadores agrícolas no consiguen satisfacer sus necesidades, a pesar de trabajar más de 10 horas al día.

Leer la declaración del CETIM en frances

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