Fresas con sabor a sangre

18/07/2023

El CETIM y Solifonds, que celebra su cuadragésimo aniversario, han invitado a Soumia Benelfatmi Elgarrab y Zaina Issayh a hablar sobre la vida cotidiana de las recolectoras de fresas en la región española de Huelva.

Las y los consumidores suizos no son conscientes de las condiciones en que las mujeres marroquíes explotadas han recolectado las fresas que consumen”, afirma Zaina Issayh, del sindicato marroquí FNSA. “Estamos aquí para hablar de las condiciones de trabajo de estas trabajadoras, darlas a conocer y crear conciencia”.

Todo empieza en el país. Las mujeres marroquíes enviadas a trabajar durante seis meses al sur de España son elegidas por un comité marroquí. Las condiciones de selección son drásticas: las candidatas deben tener al menos un hijo a cargo (para garantizar su regreso al final de su estancia en Europa); proceder de las comunidades agrícolas más pobres y estar familiarizadas con el trabajo agrícola.

Los cultivadores españoles deciden quién será contratado de nuevo al año siguiente. Por ello, las recolectoras aceptan unas condiciones de vida y de trabajo extremadamente duras para no perder la única fuente de ingresos de sus familias”, señala Soumia Benelfatmi Elgarrab. Antes de convertirse en delegada del sindicato andaluz SOC-SAT, ella misma trabajó durante catorce años en los campos de fresas de Huelva.

Los derechos fundamentales de estas mujeres se ven vulnerados de manera impune a causa de las insalubres condiciones de alojamiento, las horas extras no remuneradas, la utilización de pesticidas y otros productos nocivos para la salud de las trabajadoras (y de los consumidores), que no cuentan con ninguna protección ni cobertura médica y se encuentran en condiciones sanitarias deplorables; incluso, ha habido acoso sexual en algunos casos. “Las trabajadoras son analfabetas, no saben leer ni escribir y no hablan el idioma. Por eso no pueden defenderse. Imaginemos que, en lugar de las seis horas prescritas por la ley española, estas mujeres trabajan en el campo hasta once horas seguidas algunos días, aunque el trabajo sea muy duro y perjudicial para su salud”, explica Zaina Issayh. “Eso es parte de lo que hace el sindicato SOC-SAT. Les damos clases de español, les explicamos sus derechos, les ayudamos con los trámites administrativos en caso de accidente o enfermedad. Trabajamos para que se respete el tiempo máximo de trabajo diario de seis horas y para que se pague íntegramente el salario diario de 55 euros, sin las deducciones ilegales que algunos empleadores hacen en concepto de alojamiento, agua consumida durante la jornada, etc.”, añade Soumia Benelfatmi Elgarrab. Según el testimonio de las dos sindicalistas, la legislación española no es suficiente para proteger a las trabajadoras de Huelva. Además, la corrupción reina en el sur del país. Sin embargo, destacan una leve mejora desde la llegada de Pedro Sánchez a la jefatura del Gobierno español. “Los controles son más regulares, a distintas horas del día, para no dar tiempo a que los jefes se anticipen a hacer algo”. Madrid está presionando a esta región del país. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer para que las recolectoras de fresas de Huelva tengan derecho a unas condiciones laborales dignas de tal nombre. Para empezar, es necesario que nuestros sindicatos estén representados en el comité marroquí de selección de trabajadoras. Lo que no es el caso por el momento”, concluye Zaina Issayh.

Categories Artículos Boletín Derechos de los campesinos
Tags
bursa evden eve nakliyat