Ginebra, 5 de octubre de 2026
El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reunido durante su 63.º período de sesiones, adoptó la Resolución A/HRC/RES/63/11 mediante una votación registrada de 33 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones, decidiendo renovar por tres años el mandato del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales.
Esta decisión representa un importante reconocimiento por parte de una amplia mayoría de los Estados Miembros de la ONU de la labor emprendida durante los últimos tres años para traducir la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP) de un compromiso político a una implementación concreta. La renovación del mandato ayuda a preservar un espacio institucional vital dentro de las Naciones Unidas para la defensa y promoción de los derechos de lxs campesinxs.
Tres años de trabajo: convertir la UNDROP de palabras en realidad
Establecido en 2023 mediante la Resolución 54/9 del Consejo de Derechos Humanos, el Grupo de Trabajo está compuesto por cinco expertos independientes con el mandato de promover la implementación efectiva e integral de la UNDROP, identificar y compartir buenas prácticas, facilitar la cooperación técnica y coordinarse con los mecanismos pertinentes de las Naciones Unidas.
Durante los últimos tres años, el Grupo de Trabajo ha contribuido a aumentar la visibilidad de la UNDROP dentro del sistema de las Naciones Unidas mediante informes temáticos, visitas a países y diálogos interactivos. Sus informes temáticos sobre el derecho a la participación y el derecho a las semillas no solo han identificado buenas prácticas emergentes de los movimientos de base y los gobiernos, sino que también han interpretado las disposiciones de la UNDROP a la luz de los desafíos contemporáneos: crisis climáticas, acaparamiento de tierras y crisis de los sistemas alimentarios, entre otros.
El valor y la fuerza del Grupo de Trabajo residen en su capacidad para abordar situaciones relacionadas con los derechos fundamentales de aproximadamente 1.200 millones de personas que viven en zonas rurales en todo el mundo, una población históricamente oprimida que ha carecido de una representación específica dentro de los mecanismos de derechos humanos de la ONU, pero que ahora cuenta con un canal de expresión y una herramienta de rendición de cuentas.
El carácter político de la lucha por los derechos de los campesinos
La lucha por los derechos de lxs campesinxs, la Soberanía Alimentaria y la agroecología es fundamentalmente una lucha política. Esto significa que depende, ante todo, del equilibrio de fuerzas, o, para decirlo con mayor precisión, de nuestra capacidad para construir un equilibrio de fuerzas que favorezca los intereses de las personas trabajadoras de las zonas rurales.
El objetivo de las élites del agronegocio, como parte integral del sistema económico dominante, está claro: mercantilizar plenamente la agricultura, expulsar a lxs campesinxs de sus tierras y convertir los alimentos en un objeto de especulación financiera. En este sistema, recordemos que lxs pequeñxs productorxs representan entre el 70 y el 75 % de la producción mundial de alimentos, y, sin embargo, representan el 80 % de quienes padecen hambre y el 70 % de quienes viven en extrema pobreza. Esta inversión estructural no es un fenómeno natural: es el producto de dinámicas de poder muy específicas.
Por eso, defender los derechos de lxs campesinxs nunca es simplemente una tarea técnica o jurídica, sino que requiere una lucha continua para construir y acumular poder en todos los espacios posibles, desde las asambleas comunitarias o ciudadanas hasta los órganos legislativos nacionales, desde los foros regionales hasta el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Los territorios son, por supuesto, el principal escenario de esta lucha. Las demandas de lxs campesinxs solo pueden cumplirse o violarse realmente en las tierras, pastizales y aguas donde trabajan y viven con sus familias. Las Naciones Unidas constituyen otro importante escenario de lucha: no son un árbitro situado por encima de la política, sino una herramienta que puede ponerse al servicio de la lucha sobre el terreno.
La adopción de esta resolución y la renovación del mandato del Grupo de Trabajo no son la culminación de la lucha, sino más bien el establecimiento de un punto de apoyo institucional para la próxima fase del proceso de incidencia internacional en apoyo de la causa.
Llamamiento a la acción: ¡Movilizar la UNDROP!
La renovación del mandato representa continuidad, pero también debe significar una profundización de nuestros esfuerzos colectivos. Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones de campesinxs, pescadorxs, pastorxs y trabajadorxs rurales, así como a todas las fuerzas que defienden la Soberanía Alimentaria y la agroecología, para:
– Hacer suya la UNDROP: No debe ser considerada como un documento consagrado en los templos del derecho internacional, sino como un instrumento vivo que puede invocarse en los campos, en las asambleas de las organizaciones y los movimientos sociales, y en las negociaciones con los gobiernos. Los derechos fundamentales consagrados en la UNDROP (los derechos a las semillas, a la tierra, a la soberanía alimentaria, a unos ingresos dignos y a la biodiversidad, entre otros) pueden y deben convertirse en fundamentos jurídicos para las estrategias de lucha y resistencia adoptadas por las organizaciones rurales.
– Movilizarse a todos los niveles: Desde las comunidades locales hasta la elaboración de políticas nacionales, desde la coordinación regional hasta la incidencia mundial, cada nivel requiere la participación directa de los titulares de derechos de la UNDROP.
– Utilizar el Grupo de Trabajo como foro para las denuncias, plataforma para el diálogo y mecanismo para compartir experiencias: El Grupo de Trabajo es la única entidad dentro del sistema de las Naciones Unidas específicamente encargada de abordar los derechos de lxs campesinxs y lxs trabajadorxs rurales. Puede recibir comunicaciones, organizar visitas a países, publicar informes temáticos y proporcionar a las organizaciones campesinas un canal directo de diálogo con expertos internacionales y gobiernos.
Esto requiere un enfoque estratégico y sostenido de incidencia para garantizar los derechos fundamentales de las comunidades que han sido históricamente marginadas por un sistema económico dominante que prioriza el beneficio y el crecimiento sin fin a expensas del equilibrio social y ecológico del que depende el futuro de nuestro planeta.
La renovación del mandato del Grupo de Trabajo es, por lo tanto, otra victoria para el movimiento campesino mundial, pero también es un llamamiento a organizarse, movilizarse y profundizar la lucha.
¡Globalicemos la lucha! ¡Globalicemos la esperanza!