La arquitectura actual del comercio mundial, dirigida por la Organización Mundial del Comercio (OMC), se encuentra en un punto de ruptura histórico. El modelo neoliberal, basado en la liberalización indiscriminada de los mercados, la privatización de los servicios públicos y la mercantilización generalizada de todos los aspectos de nuestras sociedades, ha fracasado en cumplir sus promesas de desarrollo y prosperidad. Por el contrario, ha instaurado una arquitectura comercial al servicio exclusivo del capital transnacional, destinada – desde una perspectiva neocolonial – a frenar el desarrollo de los países del Sur Global, al tiempo que sacrifica la soberanía de los pueblos y la preservación de la biosfera.
La 14ª Conferencia Ministerial de la OMC, que se celebrará del 26 al 29 de marzo en Yaundé (Camerún), se presenta como un intento de salvar esta institución, que se encuentra en un punto muerto total. Este estancamiento se explica principalmente por las tensiones geopolíticas entre grandes potencias y el bloqueo estadounidense de su órgano de solución de diferencias. La parálisis de las negociaciones marca así el fin de la ilusión de una solución neoliberal universal. Ante este fracaso, las potencias de la OCDE, con Estados Unidos a la cabeza, abandonan el marco multilateral para refugiarse en un liberalismo selectivo, o incluso recurrir a la ley del más fuerte.
Conviene recordar que los acuerdos negociados en el seno de la OMC, al margen de todo control democrático, crean un sistema a dos velocidades que margina al Sur Global. Esta realidad confirma el ADN de una institución diseñada no para el desarrollo económico ni para un comercio justo, sino para facilitar la expansión y acumulación del capital, en detrimento de la soberanía popular, los derechos humanos y el medio ambiente. Para los pueblos y numerosos Estados, la OMC ya no es un espacio de negociación, sino una instancia que legitima un orden “desconectado” de las realidades sociales.
El régimen agrícola impuesto por la OMC ilustra perfectamente este callejón sin salida. Desde 1995, ha criminalizado sistemáticamente las políticas nacionales destinadas a proteger los mercados internos y garantizar precios justos a la agricultura familiar. Al tratar los alimentos como una simple mercancía especulativa, este marco impone una competencia desleal entre la agricultura local y la agroindustria subvencionada. Para los países importadores de alimentos y sin salida al mar, mantenerse en este sistema representa una amenaza directa para su supervivencia. La soberanía nacional se percibe como un obstáculo para la libre circulación del capital. En este contexto, retirarse de la OMC no debe interpretarse como un repliegue, sino como un acto de legítima defensa, necesario para reorientar las inversiones hacia mercados locales, nacionales y regionales, así como hacia sistemas de proximidad basados en la agroecología, con el objetivo de promover la soberanía alimentaria.
Esta ruptura con el orden (o más bien desorden) mercantil es una condición indispensable para restaurar la primacía de los derechos humanos. La resiliencia frente a la crisis multidimensional no vendrá de una mayor liberalización, sino de un apoyo masivo a las economías locales. Paralelamente a su liberación del marco de la OMC, los Estados deben regular las actividades de las empresas transnacionales y garantizar que las cadenas de valor globales dejen de ser zonas sin ley.
Tal ruptura es el requisito previo para una refundación del orden comercial dentro del sistema de Naciones Unidas, único marco legítimo para establecer un multilateralismo desde abajo, impulsado por los pueblos y no por los mercados. Recolocando al ser humano y a la naturaleza en la cima de la jerarquía de normas, podremos transformar el comercio mundial en un vector de dignidad.
Globalizar la lucha por la soberanía alimentaria, mediante una gobernanza democrática, inclusiva y basada en la cooperación y la solidaridad internacional, constituye hoy el único medio para globalizar la esperanza de un futuro sostenible y justo.
Ginebra, 26 de marzo 2026
Véase también:
Llamado a la movilización contra la OMC y el libre comercio de La Vía Campesina:
https://viacampesina.org/es/llamado-global-a-la-movilizacion-contra-la-omc-y-los-acuerdos-de-libre-comercio/
Propuesta de un nuevo marco jurídico comercial basado en la soberanía alimentaria:
https://viacampesina.org/es/es-urgente-y-necesario-un-nuevo-marco-comercial-mundial-basado-en-la-soberania-alimentaria-la-via-campesina/