DECLARACION DEL CETIM
En solidaridad con las luchas por la justicia y la soberanía popular en Iran. NO a la injerencia imperialista!
Ginebra, 21 de enero 2025
El Centro Europa–Tercer Mundo (CETIM) expresa su solidaridad con el pueblo iraní en su lucha por los derechos económicos, sociales, culturales y políticos. En este sentido, apoya sus reivindicaciones legítimas por la dignidad, los derechos humanos, la justicia social y una transformación democrática basada en la autodeterminación y la soberanía popular.
Desde hace décadas, el pueblo iraní resiste múltiples formas de opresión, que van desde el autoritarismo interno hasta la coerción imperialista. Sus levantamientos más recientes—desde las protestas estudiantiles de 2017–2018 hasta el movimiento “Mujer, Vida, Libertad”—son la expresión de una profunda aspiración a la emancipación. Esta aspiración no solo busca liberarse de las estructuras estatales patriarcales y represivas, sino también de los efectos asfixiantes de las sanciones unilaterales, la guerra económica y las injerencias extranjeras.
A este respecto, el CETIM reafirma su rechazo categórico a toda forma de intervención imperialista; esto incluye las agresiones militares o las operaciones encubiertas destinadas a instaurar un gobierno títere. Compartimos la convicción, claramente expresada por las militantes iraníes encarceladas en la prisión de Evin, de que la liberación “es posible mediante la lucha de las masas y apoyándose en las fuerzas sociales, y no aferrándose a potencias extranjeras”¹.
La reciente escalada de acciones militares israelíes y estadounidenses contra Irán, apoyadas abiertamente por ciertas figuras iraníes en el exterior alineadas con los intereses occidentales, ilustra una tendencia peligrosa. La historia ha demostrado repetidamente—desde el golpe de Estado en Irán en 1953 hasta el de Chile en 1973, pasando por Irak, Libia, Siria y una larga lista de otros países del Sur Global—que la “liberación” impuesta desde el exterior no conduce a la democracia, sino al caos y a nuevas formas de opresión y dominación. La idea de que las bombas o las sanciones puedan traer libertad es un mito que sirve a los intereses geopolíticos y económicos de las fuerzas imperialistas.
El CETIM denuncia así la normalización de la injerencia extranjera bajo el pretexto del “apoyo a la democracia”. Oponer la represión interna al imperialismo es un falso dilema. La verdadera emancipación no puede ser lanzada desde el exterior. Debe surgir desde dentro, a través de la lucha popular de las fuerzas políticas iraníes independientes, mediante la resistencia de los movimientos sociales y de las trabajadoras y los trabajadores iraníes. De hecho, pese a la precarización del empleo y a las vulneraciones de los derechos sindicales, la lucha por la justicia social continúa, enfrentando tanto al régimen teocrático como a una economía cada vez más desigual, en parte como resultado de las sanciones económicas. Se trata de un sistema de doble opresión cuyas principales víctimas siguen siendo las mujeres, la clase trabajadora y la juventud.
Dicho esto, en cualquier circunstancia, todo gobierno tiene el deber de proteger a su población que ejerce su derecho a manifestarse. En este sentido, el CETIM condena la represión brutal ejercida contra las y los manifestantes por las fuerzas de seguridad y los grupos paramilitares iraníes, que ha causado miles de muertes y detenciones.
A la luz de lo anterior, el CETIM hace un llamado a:
enjuiciar las violaciones y los crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad iraníes y los grupos paramilitares contra el pueblo iraní;
respetar la soberanía de Irán y el derecho de los pueblos a la autodeterminación sin injerencia externa;
levantar de manera inmediata y sin condiciones todas las medidas coercitivas unilaterales contra Irán, que violan el derecho internacional y perjudican especialmente a las clases populares;
oponerse a cualquier proyecto político dirigido desde el exterior y subordinado a potencias extranjeras, como el proyecto de restauración de la monarquía;
condenar los actos imperialistas que alimentan la militarización y la inestabilidad regional;
promover una solidaridad internacionalista con los movimientos sociales iraníes independientes y apoyar a quienes luchan por la soberanía, la justicia social, la igualdad de género y la autodeterminación.